Después de varios días de madrugar, llega el sábado con la promesa de descansar un poco más en la mañana, lo cual se traduce en unas horitas más de sueño. En la mañana, ven una película, juegan, comparten un rato en la sala y nos preparamos para el brunch a las 12:30 AM.
Luego, salimos para la cercana población de Leamington a unos 30 minutos de Winsord para asistir al “Tomato festival”. Los paisajes son especiales, con una alta dosis de verdes, desde bosques naturales hasta extensos cultivos donde el predomino es el maíz. Aunque algo pasado por la lluvia el festival, el atractivo principal fue el poder observar el imponente lago Eire, con sus botes, patos y un lejano horizonte que no dejaba adivinar donde terminaba. Después de recorrer el lugar y tomar algunas fotos, partimos de regreso hacia la ciudad con la promesa de visitar uno de los sitios más preferido por los niños: el Dollarama. El ambiente tranquilo (muy típico de esta cultura) súbitamente se ve alterado por el ruido de los carritos que van de un lado a otro, las risas, los llamados de unos a otros y se alcanzan a escuchar cosas como: esto es para mi tía, me falta mi papá, ¿dónde cogiste eso? Y lo más importante, la forma como los niños solos van resolviendo estas situaciones reales de enfrentarse con el idioma, hacerse entender, el manejo de los dólares y todo este tipo de situaciones que son punto clave en la experiencia que están viviendo. Luego, los niños pueden ir de compras por 45 minutos por todo el mall, regresando puntuales a la cita para el regreso a casa. Pasamos a la cena, luego a 1 hora de chat y de allí a la casa para terminar la jornada. Eso sí, no sin antes sacarle jugo a las compras en el Dollarama, un rato de juego y a dormir… hay que reponer fuerzas para un nuevo dìa.
23 de agosto de 2010 a las 20:01
OHHH! I LOVE THE CHAT TIME TO BE A LITTLE BIT CLOSE TO THAT PART OF THE WORLD! MISSING YOU TIN!!! LOL!
PILI GONZALEZ